sábado, 31 de diciembre de 2011

ceropegia


foto: Fernando José Fernández Hingking


Ceropegia linearis


viernes, 30 de diciembre de 2011

Julio Cortázar

Argentina-Francia (1914-1984)




Graffiti

A Antoni Tàpies


Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar un dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y sólo la segunda vez te diste cuenta que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitario, acercarse con indiferencia y nunca mirar los graffiti de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote en seguida.

Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término graffiti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir a la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de que lado estaba verdaderamente el miedo; quizás por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.

Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras enlazadas. Una sola vez escribiste una frase, con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.

Cuando el otro apareció al lado del tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien como si fuera poco era una mujer. Vos mismo no podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas más rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.

Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello y amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer de un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garage, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas relegaron en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que te venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.

Casi en seguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garage, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garage y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención. Ya era noche cerrada cuando oíste la sirena y los proyectores te barrieron los ojos. Había un confuso amontonamiento junto al paredón, corriste contra toda sensatez y sólo te ayudó el azar de un auto dando vuelta a la esquina y frenando al ver el carro celular, su bulto te protegió y viste la lucha, un pelo negro tironeado por manos enguantadas, los puntapiés y los alaridos, la visión entrecortada de unos pantalones azules antes de que la tiraran en el carro y se la llevaran.

Mucho después (era horrible temblar así, era horrible pensar que eso pasaba por culpa de tu dibujo en el paredón gris) te mezclaste con otras gentes y alcanzaste a ver un esbozo en azul, los trazos de ese naranja que era como su nombre o su boca, ella así en ese dibujo truncado que los policías habían borroneado antes de llevársela; quedaba lo bastante como para comprender que había querido responder a tu triángulo con otra figura, un círculo o acaso un espiral, una forma llena y hermosa, algo como un sí o un siempre o un ahora.

Lo sabías muy bien, te sobraría tiempo para imaginar los detalles de lo que estaría sucediendo en el cuartel central; en la ciudad todo eso rezumaba poco a poco, la gente estaba al tanto del destino de los prisioneros, y si a veces volvían a ver a uno que otro, hubieran preferido no verlos y que al igual que la mayoría se perdieran en ese silencio que nadie se atrevía a quebrar. Lo sabías de sobra, esa noche la ginebra no te ayudaría más a morderte las manos, a pisotear tizas de colores antes de perderte en la borrachera y en el llanto.

Sí, pero los días pasaban y ya no sabías vivir de otra manera. Volviste a abandonar tu trabajo para dar vueltas por las calles, mirar fugitivamente las paredes y las puertas donde ella y vos habían dibujado. Todo limpio, todo claro; nada, ni siquiera una flor dibujada por la inocencia de un colegial que roba una tiza en la clase y no resiste el placer de usarla. Tampoco vos pudiste resistir, y un mes después te levantaste al amanecer y volviste a la calle del garage. No había patrullas, las paredes estaban perfectamente limpias; un gato te miró cauteloso desde un portal cuando sacaste las tizas y en el mismo lugar, allí donde ella había dejado su dibujo, llenaste las maderas con un grito verde, una roja llamarada de reconocimiento y de amor, envolviste tu dibujo con un óvalo que era también tu boca y la suya y la esperanza. Los pasos en la esquina te lanzaron a una carrera afelpada, al refugio de una pila de cajones vacíos; un borracho vacilante se acercó canturreando, quiso patear al gato y cayó boca abajo a los pies del dibujo. Te fuiste lentamente, ya seguro, y con el primer sol dormiste como no habías dormido en mucho tiempo.

Esa misma mañana miraste desde lejos: no lo habían borrado todavía. Volviste al mediodía: casi inconcebiblemente seguía ahí. La agitación en los suburbios (habías escuchado los noticiosos) alejaban a la patrulla de su rutina; al anochecer volviste a verlo como tanta gente lo había visto a lo largo del día. Esperaste hasta las tres de la mañana para regresar, la calle estaba vacía y negra. Desde lejos descubriste otro dibujo, sólo vos podrías haberlo distinguido tan pequeño en lo alto y a la izquierda del tuyo. Te acercaste con algo que era sed y horror al mismo tiempo, viste el óvalo naranja y las manchas violetas de donde parecía saltar una cara tumefacta, un ojo colgando, una boca aplastada a puñetazos. Ya sé, ya sé ¿pero qué otra cosa hubiera podido dibujarte? ¿Qué mensaje hubiera tenido sentido ahora? De alguna manera tenía que decirte adiós y a la vez pedirte que siguieras. Algo tenía que dejarte antes de volverme a mi refugio donde ya no había ningún espejo, solamente un hueco para esconderme hasta el fin en la más completa oscuridad, recordando tantas cosas y a veces, así como había imaginado tu vida, imaginando que hacías otros dibujos, que salías por la noche para hacer otros dibujos.




en Queremos tanto a Glenda, 1980



jueves, 29 de diciembre de 2011

Alfredo Maya

Argentina (1960)





En la placenta de los sueños,
paseando por el olor de los árboles.
En los sabios hemisferios del sol y de la luna,
en la selva oscura de la tierra.
En el magnetismo de las aguas
y la electricidad de los astros en el espacio alto.
En el cristal más íntimo de la nada.
En la próxima realidad de la materia
donde el futuro es un crujir de brotes por venir...

está tu corazón,
una luz que se prende y apaga.




en 1a. carpeta, 1990




miércoles, 28 de diciembre de 2011

Francisca Navarro Adelstein

Argentina (1990)







martes, 27 de diciembre de 2011

Helen Frankenthaler

USA (1928-2011)


Mountains and Sea, 1952 (National Gallery of Art, Washington, D.C.)




lunes, 26 de diciembre de 2011

Finbarr + Snik


Vitry Jam, Paris, 2010




domingo, 25 de diciembre de 2011

jengibre


foto: Forest & Kim Starr


Zingiber officinale




jueves, 22 de diciembre de 2011

Indigo Girls

USA




Galileo


Galileo's head was on the block
the crime was looking up the truth
as the bombshells of my daily fears explode
I try to trace them to my youth

then you had to bring up reincarnation
over a couple of beers the other night
now I'm serving time for mistakes
made by another in another lifetime

how long till my soul gets it right
can any human being ever reach that kind of light
I call on the resting soul of Galileo
king of night, vision king of insight

I think about my fear of motion
which I never could explain
some other fool across the ocean years ago
must have crashed his little airplane

how long till my soul gets it right
can any human being ever reach that kind of light
I call on the resting soul of Galileo
king of night vision, king of insight

I'm not making a joke you know me
I take everything so seriously
if we wait for the time till all souls get it right
then at least I know there'll be no nuclear annihilation

in my lifetime - I'm still not right

I offer thanks to those before me
that's all I've got to say
maybe you squandered big bucks in your lifetime
now I've got to pay

but then again it feels like some sort of inspiration
to let the next life off the hook
or she'll say look what I had to overcome from my last life
I think I'll write a book

how long till my soul gets it right
can any human being ever reach that kind of light
I call on the resting soul of Galileo
king of night vision, king of insight

how long, how long, how long



en Rites of Passage, 1992





miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ola Rapace

Suecia (1971)






lunes, 19 de diciembre de 2011

Ea Filippi

Argentina




en Eleonora Filippi




sábado, 17 de diciembre de 2011

cebolla de verdeo



Allium fistulosum




viernes, 16 de diciembre de 2011

serendipity





jueves, 15 de diciembre de 2011

Ryan McGinley

USA (1977)


Amanda, 2011




miércoles, 14 de diciembre de 2011

New York







martes, 13 de diciembre de 2011

Brian Eno

UK (1948)



en Pink, London: IPC Magazines, Ltd., 1974



lunes, 12 de diciembre de 2011

Alfonsina Storni

Argentina (1892-1938)





Bien Pudiera Ser


Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido
no fuera más que aquello que nunca pudo ser,
no fuera más que algo vedado y reprimido
de familia en familia, de mujer en mujer.

Dicen que en los solares de mi gente, medido
estaba todo aquello que se debía hacer ...
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
de mi casa materna ... Ah, bien pudiera ser ...

A veces en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.

Y todo eso mordiente, vencido, mutilado
Todo eso que se hallaba en su alma encerrado,
pienso que sin quererlo lo he libertado yo.





domingo, 11 de diciembre de 2011

Alvin Baltrop

USA (1948-2004)


Untitled', from the 'Pier' series, 1975-1986




sábado, 10 de diciembre de 2011

Caribe






jueves, 8 de diciembre de 2011

Tom Waits

USA (1949)




Lord I've Been Changed

Woah I know I've been changed
And I know I've been changed
I know I've been changed
Angels in heaven done sign my name
Angels in heaven done sign my name

Well, I know I got religion,
Lord knows I'm not ashamed
Well, a holy ghost is my witness
And the angels done sign my name

Oh, I said: I know I've been changed
And I know I've been changed, yeah
Know I've been changed
Angels in heaven done sign my name
Angels in heaven done sign my name

Lord knows I've been converted
Lord knows I've been redeemed
Well, you can wake me up in the midnight hour
I'm gonna tell ya just a what I seen

I said: I know I've been changed
And I know I've been changed, yeah
Know I've been changed
Angels in heaven done sign my name
Angels in heaven done sign my name
Angels in heaven done sign my name
Angels in heaven done sign my name



en Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards, 2006




miércoles, 7 de diciembre de 2011

Naomi Mitchison

Escocia (1897-1999)


retrato: Percy Wyndham Lewis, 1938 (Scottish National Portrait Gallery, Edinburgh)




martes, 6 de diciembre de 2011

Mika Rottenberg

Argentina-USA (1976)


en Cheese, 2007




lunes, 5 de diciembre de 2011

Johann Pachelbel x Musica Antiqua Köln



Kanon und Gigue in D-Dur für drei Violinen und Basso Continuo, 1680




domingo, 4 de diciembre de 2011

Michael Benson

USA


Constellation Cygnus
foto: Palomar Observatory, DSS; Davide De Martin, Sky Factory; Michael Benson




viernes, 2 de diciembre de 2011

Jules Joseph Lefebvre

Francia (1836–1911)


Diana Sorprendida, 1879 (Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires)


jueves, 1 de diciembre de 2011

Adrienne Rich

USA (1929)




Twenty-one Love Poems

XII



Sleeping, turning in turn like planets
rotating in their midnight meadow:
a touch is enough to let us know
we’re not alone in the universe, even in sleep:
the dream-ghosts of two worlds
walking their ghost-towns, almost address each other.
I’ve wakened to your muttered words
spoken light- or dark-years away
as if my own voice had spoken.
But we have different voices, even in sleep,
and our bodies, so alike, are yet so different
and the past echoing through our bloodstreams
is freighted with different language, different meanings-
though in any chronicle of the world we share
it could be written with new meaning
we were two lovers of one gender,
we were two women of one generation.



en The Dream of a Common Language, New York-London: W.W.Norton, 1978


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Durmiendo, girando por turnos como planetas
rotando en su campo de medianoche:
un toque es suficiente para que sepamos
que no estamos solas en el universo, incluso en el sueño:
los fantasmas del sueño de dos mundos
caminando por sus pueblos fantasma, casi se hablan uno a otro.
Me he despertado al oír tus palabras murmuradas
dichas a una distancia de años luz o años sombra
como si mi propia voz hubiera hablado.
Pero tenemos diferentes voces, incluso en el sueño,
y nuestros cuerpos, tan parecidos, son sin embargo tan diferentes
y el pasado que resuena por nuestras corrientes sanguíneas
está cargado de diferente lenguaje, diferentes significados-
aunque en cualquier crónica del mundo que compartimos
podría escribirse con nuevo significado
que éramos dos amantes de un mismo género,
que éramos dos mujeres de una misma generación.